Slow Life

Todo un Desafío de Hoy

La expresión italiana Il dolce far niente, que traduce al español “el dulce no hacer nada”, puede sonar incluso subversiva en el actual contexto en que algunos empresarios, se ufanan de dormir apenas unas pocas horas y de estar siempre involucrados en reuniones de negocios: este es un mundo que exalta la ética protestante del trabajo y convierte al hombre moderno en alguien que vive para trabajar y no que trabaja para vivir.

En resumen: descansar hoy en día se ve como un signo de pereza y, por lo contrario, quienes se entregan al ritmo frenético del trabajo son vistos como guerreros completamente preparados para la vida, como seres inteligentes, competentes, dignos de admirar e imitar, como los paradigmas del éxito.

Desde la más tierna infancia se entrega a los niños a largas jornadas estudiantiles que demandan también grandes periodos de tiempo dedicados a tareas, implantando en ellos desde muy temprano la idea de que en todo momento hay que estar haciendo alguna cosa, sobre todo alguna productiva, entendiendo esto como algo que resulte en dinero, reconocimiento o triunfos.

¿En dónde queda el tiempo para descansar y por qué hoy en día no podemos entregarnos tranquilamente a Il dolce far niente?

Lo que no nos cuentan estas historias de hadas de gente que solamente trabaja y trabaja es que muchas de estas personas padecen frecuentemente de enfermedades crónicas, que van desde dolores de cabeza y espalda hasta episodios de ansiedad profunda, envejecimiento prematuro o adicciones manifestadas en la necesidad de entregarse a sustancias como bebidas energizantes, cantidades excesivas de café, alcohol, e incluso drogas duras para poder mantener semejantes ritmos de trabajo.

Buenos ejemplos de estas patologías son exhibidos en producciones cinematográficas recientes como “El Lobo” de Wall Street, película en la que un alto ejecutivo, seducido por el poder que le da el dinero y el éxito empresarial, navega en mares de dinero, se entrega sin medida a la cocaína, las metanfetaminas, y el sexo desaforado. También la película Sin Limites nos presenta un personaje obsesionado con la eficiencia laboral resultado del consumo de la droga NZT que lo convierte en un ser de eficiencia sobre humana.